Square Enix Ex-Exec Thinks PS Store Prices Will Drop After No New Discs
“Enero de 2028” vuelve a aparecer como fecha de referencia en la industria por una razón muy concreta: ese sería el momento en el que PlayStation dejaría de fabricar discos para los nuevos videojuegos. En ese contexto, un ex directivo de Square Enix sostiene que el cambio empujaría a los precios hacia abajo, aunque otros precedentes recientes ponen en duda que la consola vaya a replicar automáticamente el modelo de descuentos agresivos que muchos jugadores asocian a PC.
Jacob Navok, que ocupó el puesto de director de desarrollo de negocio en Square Enix entre 2010 y 2015, afirma que el formato digital en la PlayStation Store “seguramente” se abaratará. Su argumento es que los precios actuales están condicionados por el mercado físico: con discos fuera de la ecuación, se abriría un abanico de tarifas más amplio, con un comportamiento parecido al que se observa en Steam. En su visión, no sería tanto una decisión directa de Sony como el resultado de cómo fijan los precios las propias editoras.
Navok también vincula el futuro del precio a la competencia entre compañías editoras. Según su planteamiento, si el ecosistema se vuelve exclusivamente digital, sería más fácil desplegar precios dinámicos, con más ofertas y descuentos especiales. La lógica detrás de esto, tal como la describe, es que los estudios y editoras buscarían que sus promociones fueran lo bastante atractivas como para convencer al consumidor, replicando la frecuencia y variedad de rebajas que se asocian a tiendas como Steam y la Epic Games Store.
Sin embargo, el propio debate se complica al mirar precedentes. Un ejemplo citado para contradecir la idea de un abaratamiento inmediato es GTA VI: el juego no saldría con un recorte de precio aunque su versión física prescinda del disco, y aun así la edición digital de 100 euros estaría registrando un ritmo fuerte de reservas. Además, se recuerda que durante años la tendencia general ha sido de crecimiento constante en los precios, en gran medida por el aumento de costes de producción asociados a proyectos de gran escala.
En ese mismo marco, el texto subraya que si la industria mantiene su apuesta por experiencias AAA con presupuestos que se mueven en la escala de cientos de millones de euros, muchas compañías podrían preferir recuperar inversión mediante precios más altos en lugar de competir frontalmente con rebajas. A esto se suma el efecto directo de eliminar el formato físico: al prescindir de costes de fabricación y distribución, las empresas pueden mejorar el margen por cada venta. La incógnita es si una parte de ese ahorro terminará reflejándose en el consumidor con precios más bajos o si se quedará mayoritariamente dentro de las cuentas de las compañías.
En resumen, el argumento de Navok tiene una lógica comercial consistente: cuando desaparezcan los costes vinculados al soporte físico, el mercado digital podría moverse con más libertad hacia ofertas frecuentes y precios más variados. Pero la pregunta clave, según el propio planteamiento del debate, es si las editoras responderán reduciendo precios o si aprovecharán el ahorro para ampliar beneficios. Con las decisiones de la industria históricamente orientadas más a la rentabilidad que al coste para el jugador, el resultado final sigue abierto, incluso si el calendario hacia 2028 marca el inicio de un cambio de formato.


