Nintendo Museum in Japan: Tickets by Lottery and a Truly Magical Visit
Visitar el Museo de Nintendo en Japón no es solo una salida “friki” más: es una experiencia muy reglada, con entradas que se gestionan mediante sorteo y un tiempo de acceso limitado que obliga a planificar al minuto. Aun así, una vez dentro, el museo combina historia, zonas jugables y una ambientación sorprendentemente acogedora, dejando claro por qué el lugar se ha convertido en cita obligada para fans de la compañía.
Entradas por sorteo y una ventana de visita de solo 30 minutos
- El proceso comienza con un sorteo en la cuenta de Nintendo: se debe solicitar alrededor de tres meses antes de la fecha del viaje.
- Dos meses antes de la visita se notifica si la solicitud ha salido bien; si no, la opción queda descartada.
- La duración de acceso es de aproximadamente media hora.
- Tras resultar seleccionado, el visitante puede pedir hasta tres franjas horarias, pero solo se asigna una.
- Hay una regla estricta de puntualidad: si se llega con más de 30 minutos de retraso, se pierde el turno.
El trayecto casi arruina el turno
La visita pudo salir adelante gracias a un margen reducido. El grupo tomó un tren rápido que evitaba varias paradas, incluyendo la estación de Uji (en las afueras de Kioto). Al darse cuenta tarde, tuvieron que pasar de largo, correr por la conexión y contratar un taxi para regresar alrededor de tres millas. La llegada fue posible con unos 5 a 10 minutos de margen antes de que terminara el turno.
Qué encontrar dentro: fotos, fichas y una mezcla de juegos y exposiciones
Antes de entrar, la experiencia incluye control de seguridad y una tarjeta de acceso con diez fichas destinadas a las atracciones. Si el visitante tiene cuenta de Nintendo y se ha preinscrito, puede hacer que su Mii aparezca en la foto. El museo ofrece puntos para tomarse fotografías desde la entrada: tubos verdes, un mástil con bandera de Mario y un pequeño castillo pixelado, además de un diseño en el suelo que simula arte de píxeles.
Zona jugable en la planta baja; historia en la superior
- El museo se divide en dos plantas: abajo hay juegos con posibilidad de jugar y hacer fotos; arriba hay exposiciones donde no se permiten fotos.
- Las diez fichas pueden usarse tanto en juegos nuevos como antiguos.
- El coste varía por título: los clásicos más antiguos cuestan 1 ficha y los más modernos cuestan 3 fichas.
- La propuesta está pensada para que el acceso a los juegos rote y no se quede nadie demasiado tiempo concentrado en una sola atracción.
Hanafuda: el arranque comercial de Nintendo
La historia de la compañía atraviesa el museo, con una sección central dedicada al Hanafuda. Se trata del mazo de cartas japonesas con el que Nintendo comenzó su actividad comercial en 1889, lo que el museo enmarca como un salto de más de un siglo en el mundo del entretenimiento.
Juegos destacados y exposiciones: desde retro hasta torneos con Zapper/Super Scope
Durante la visita se probaron múltiples atracciones. Algunas se orientan a la diversión de participación (con mecánicas simples), y otras a retos competitivos. También hay espacio para consolas retro y juegos muy antiguos, con una sensación especial para quienes quieren ver cómo jugaban (y cómo se sentían) en su época.
Atracciones jugadas y dinámicas de juego
- Un juego tipo “Game & Watch” gigante transforma la silueta del jugador en un personaje del título; en el caso descrito, se usó para Manhole, un juego centrado en ayudar a evitar caídas en tapas de alcantarilla.
- En una misma sala hay consolas retro donde se disfrutó Balloon Fight y Clu Clu Land, entre otros.
- También existe una competición con cinco juegos de NES, cuyos puntos se suman a una puntuación total.
- Se probó la Ultra Machine SP, un juguete de Nintendo con temática de béisbol y pelotas de ping-pong; cuenta los golpes y modifica el efecto si las pelotas impactan contra objetos.
- Se jugó Mario Kart con un mando gigante en el que participan dos personas: una maneja el pad direccional y la otra controla los botones.
- Se mencionan además los clásicos “medidores de amor” de Nintendo como parte de la oferta jugable.
El punto culminante: torneo con Zapper y Super Scope
La atracción más llamativa fue un juego de desarrollo reciente que utiliza el Zapper o el Super Scope, descritos como una versión mejorada de un juego con pistola óptica. En esta modalidad participan unas ocho personas a la vez y comparten la pantalla. La comparación ofrecida es clara: el Zapper es más rápido y preciso, mientras que el Super Scope es más lento pero con un área de impacto más amplia.
- El visitante eligió el Super Scope.
- El juego está dividido en rondas y permite ver la clasificación antes de la ronda final.
- Se indica que el visitante ganó el torneo.
Exposiciones históricas, aceptación de fracasos y tienda “peligrosamente” cara
En la planta superior, las exposiciones recorren la historia de Nintendo con consolas fabricadas por la empresa, incluyendo la Color TV Game (situada antes de Famicom y NES), carátulas de juegos, bocetos conceptuales, juguetes antiguos y más material de archivo.
- Se incluyen exposiciones sobre productos que no tuvieron el éxito esperado, como Virtual Boy y Wii U.
- También se muestran primeros bocetos que enseñan cómo podían haber evolucionado los diseños antes de convertirse en iconos reconocibles.
Compras en la tienda y recuerdo de Hanafuda
Tras el recorrido, se visitó la tienda del museo, que se describe como amplia y repleta de merchandising. Se destaca que cada consola desde Famicom tiene su propio set de productos (como camisetas y tazas). En la compra se mencionan cuatro tazas y cuatro camisetas, correspondientes a NES, Virtual Boy, GameCube y Nintendo DS.
Además, el visitante adquirió cartas de Hanafuda con la intención de aprender a jugar, junto con otros artículos como vasos, cuencos pequeños japoneses y llaveros. También se remarca que, incluso con el precio del yen percibido como bajo, el museo puede resultar caro para el presupuesto.
Plan frustrado a medias: lluvia, cola y final del día con ramen
El plan era comer en el restaurante del museo, pero la combinación de lluvia y una cola de aproximadamente una hora llevó a cancelar esa parte del itinerario. Al salir, se mencionó que los casilleros para guardar pertenencias se parecían a cartuchos de Game Boy.
Para cerrar el día, el grupo se desplazó unos cientos de metros y terminó tomando ramen, repasando lo visto y lo vivido mientras asimilaban el contratiempo del tren y el resultado final: haber conseguido cumplir el objetivo de visitar el Museo de Nintendo pese a los obstáculos.
Si planeas viajar a Japón y tienes como destino Kioto u Osaka, el consejo final es claro: intenta conseguir entradas para el Museo de Nintendo, porque es una celebración directa de la clase de entretenimiento que une a su comunidad.


